“En el fútbol mexicano hay mucha mano negra”

Entrevista de El País (España) a Rafael Márquez

JORDI QUIXANO 27/01/2010

Hace tiempo que Rafael Márquez (Zamora de Hidalgo, México; 1979) es reacio a prodigarse en los medios. Obsesionado en exprimir su fútbol en el Barcelona, el central prefiere hablar sobre el césped. “Pero sobre México y la Copa Libertadores sí que hablo”, respondió de inmediato a EL PAÍS, entre risueño y orgulloso. Su futuro pasa por México. O eso parece.

“Yo, si juego ahora en México, noto que me falta el aire y que me ahogo” (Rafael Márquez)

Pregunta. ¿Qué supone la Copa Libertadores para México?

Respuesta. Es la máxima competición en Suramérica. Nosotros, los mexicanos, la jugamos como invitados. Hicimos fuerza hace unos años y ya podemos participar. Lo cierto es que nos sirve para darnos una idea del nivel que tenemos. Más que nada porque en Centroamérica, sin contar con la liga mexicana, no hay competiciones tan fuertes como la brasileña, la argentina o la paraguaya. Y la Copa Libertadores es un reclamo sensacional, estupendo para dar el salto. Yo me la perdí; a los seis meses de marcharme del Atlas, el equipo comenzó a disputarla. Es cierto que como la Champions no hay nada, pero sí que me gustaría conocer la competición porque me falta en mi currículo.

P. Es un torneo que no siempre dominan los favoritos, ¿no?

R. Los equipos más potentes suelen ser los brasileños. Pero es una competición que siempre guarda sorpresas porque no es lo mismo jugar en Río de Janeiro con una humedad terrible que en la altura de Bolivia o México. Cuando no estás acostumbrado a estos cambios, influye mucho. Yo si juego ahora en México noto que me falta el aire y que me ahogo.

P. ¿Qué recuerdos guarda de la Libertadores?

R. No demasiado. De niño me fijaba más en Hugo Sánchez, que triunfaba en España. Recuerdo que cuando jugaba en una unidad deportiva en Zamora, un campito de tierra pequeño con las porterías muy grandes, siempre me pedía ser Hugo porque me ponía de delantero. Lo mismo ocurría en los recreos del colegio. Aunque en los equipos federados actuaba de central. Así que el mejor recuerdo que guardo de la Libertadores, por emocionante y vibrante, fue la final de 2001, cuando el Cruz Azul mexicano perdió la final en la Bombonera, ante el Boca argentino y en la tanda de penaltis.

P. ¿Tiene el fútbol mexicano algo que envidiar del argentino o brasileño?

R. En absoluto. Desde hace años son los jugadores argentinos o brasileños los que vienen a nuestra Liga, no al revés. Se nota el dinero. La Liga mexicana, sólo por detrás de la MLS americana, es la que más dinero mueve. Así que no tenemos nada que envidiar. La única diferencia es que en el resto de los países suramericanos, los jugadores tienen más facilidades para irse a Europa.

P. ¿Por qué?

R. Las directivas siempre ponen problemas administrativos. No piensan en el bienestar del jugador, sino en el suyo propio. Es decir, que piden precios desorbitados por los jugadores que los clubes europeos no están dispuestos a pagar.

P. ¿Por eso pretendió comprar el Atlas de Guadalajara?

R. Por esa y muchas razones. Con mis socios [el cantante Alejandro Fernández y el empresario Guillermo Romo] hicimos una buena oferta al Atlas. La más seria; la única. Pero desde la directiva nos pusieron muchos problemas y nos hicieron ver que lo mejor era desistir, retirarse.

P. ¿En qué sentido?

R. El Atlas está conformado por 126 socios, de los cuales un 20% está dividido en dos grupos, que se reparten el poder. Una vez gobiernan unos y a la siguiente, los otros. Estos se encargaron de ponernos problemas, de escondernos papeles, de no aclararnos la deuda del equipo, que es bien gorda… Simplemente, no querían perder el poder. Espero, en cualquier caso, tener otra oportunidad de comprarlo más adelante. Quiero seguir ligado al fútbol cuando me retire. Es muy difícil que me despegue de esto…

P. Si le dieran la oportunidad, ¿qué es lo primero que cambiaría en el fútbol mexicano?

R. Quitaría a los directivos actuales. Limpiar desde cero y poner a gente nueva. La verdad es que en el fútbol mexicano hay mucha mano negra. No se puede generalizar y no son todos, pero sin alguna gente podríamos estar mucho mejor.

P. A la selección mexicana le hace falta dar un último paso, ¿no?

R. Sí. A México le hace falta ganar algún título o llegar a las rondas finales de un Mundial. Ya hemos demostrado que podemos medirnos con Argentina, Brasil o cualquier selección. Pero con eso no basta. También hay que ganar. Lo bueno es que las ligas juveniles son competitivas y ahora se trabaja bien el fútbol base. Pero sólo lo hacen unos pocos, como el Atlas, el Pumas, el Chivas y el Pachuca.

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