El fracaso como estilo de juego

9 Marzo, 2010 – 20:40

Los planteles de Tigres y Veracruz asustaron a más de uno antes del inicio del torneo, pero a la mitad de la campaña, con todo y los nombres de sus nóminas y los millones de pesos invertidos, ambos conjuntos van encaminados hacia otro fracaso que no podrá impedirse ni con los dólares que invirtieron.

Las cuentas son de miedo, Tigres invirtió en un solo jugador casi seis millones de dólares, que si lo dividimos entre los puntos que lleva en el torneo Bicentenario (9), cada uno de ellos le saldría en 600,000 billetes verdes.

Los felinos del norte hicieron la compra más cara del mercado invernal al hacerse de los servicios del brasileño Everton, por 5.4 millones de dólares, el Veracruz sorprendió con la contratación más importante en la historia de la Liga de Ascenso, categoría a la que llegó Cuauhtémoc Blanco por 1.5 millones de billetes verdes.

Con medio torneo disputado, Tigres se encuentra en la posición 12 de la tabla, a 15 puntos del líder, mientras que los Tiburones ocupan el 13 a 11 unidades de la cima. Están muy lejos de la calificación y encarrilados hacia otro fracaso.

Demasiada paciencia y millones

Fiel a su costumbre, Tigres abrió la cartera y trajo a México al brasileño Everton Cardoso por 5.4 millones de dólares, al mismo tiempo que dejó regresar a Argentina a Gastón Fernández, uno de sus mejores hombres de la campaña anterior.

Everton suma siete juegos, 434 minutos de 810 posibles, ni un gol ni un pase para gol. Si su fichaje se midiera en minutos disputados, el brasileño le ha costado a Cemex 12,442 dólares por 60 segundos.

A pesar de los nueve puntos de 27 posibles que tiene el equipo, la directiva ha ratificado a Guzmán como su entrenador.

Ventas del equipo, muchos nombres

Los Tiburones iniciaron un torneo vital en sus aspiraciones de regresar a la Primera División con tan solo unos meses de haber estrenado dueños. En septiembre del 2009, el empresario Marcos Fastlich, hombre ajeno al medio, llegó a un acuerdo con el gobierno de Veracruz para hacerse cargo del equipo por 10 años, teniendo como sus primeras decisiones el llevar como refuerzos a hombres internacionales como Cuauhtémoc Blanco y Walter Gaitán, además de elementos como el brasileño Lucas Silva y el uruguayo Diego Chaves.

Pero el gusto solo le duró hasta marzo de éste año, porque luego de un pésimo arranque, la franquicia volvió a ser vendida, ahora a Mohamed Morales Álvarez, empresario de la construcción sin experiencia en el balompié por el mismo precio, quién llegó con Antonio Carlos Santos como director deportivo.

Con los cuatro nuevos fichajes el equipo del Puerto invirtió más de 2 millones de dólares, inversión nunca realizada por un equipo en el Ascenso y que lo tienen en el puesto 13 en el torneo.

CREDITO:

Carlos Herrera Lizalde / El Economista

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