Cómo perder dos partidos en uno

Por Juan Villoro, publicado en Letras Libres

 Pase a Caparrós:

¡Las paralelas se cruzan! ¡El nómada y el sedentario llegaron a donde no querían! México se dirige a la parrilla de Argentina.

¿Qué hemos hecho para merecer esto? Hoy amanecimos con el propósito existencial de no enfrentar a tu esforzada patria. Pero, los dioses son obsesivos compulsivos y repiten la historia de Alemania 2006. ¿Es justo que cada cuatro años una nación de gente agradable pase por tamaño sufrimiento?

Antes del Mundial imperan las razones. Durante la gesta, sólo sirven las supersticiones. A la gente de cabeza fría le quedaba claro que el nivel del fútbol mexicano daba para llegar a la siguiente ronda y perder como lo hemos hecho en los últimos cuatro Mundiales. Sin embargo, en cuanto el Jabulani comenzó a botar, llegó el permiso de concebir sueños desmedidos.

Por cuestiones sentimentales, tan significativas en esta Meca de la telenovela, estuvimos a punto de perder con el débil anfitrión. Luego nos repusimos ante Francia, sin tomar del todo en cuenta que ellos se habían envenenado en el vestidor. Esto hizo que le pusiéramos más chile a las tortillas. Además, las posibilidades de vencer a Uruguay no eran tan sobrenaturales. En la pasada Copa América, bajo la dirección de Hugo Sánchez, les ganamos 3-1 en el partido por el tercer lugar. No apelábamos a la diosa Fortuna, sino a lo que el equipo puede ofrecer.

Por misterios de lo desconocido, Javier Aguirre insistió en mantener a Guille Franco como eje de ataque. El Vasco tiene una inquebrantable fe en el delantero que prepara bien los platillos pero no tiene cubiertos para comerlos. Esto lleva a una pregunta casi cósmica: ¿sirven de algo los partidos de preparación? En el juego con que México se despidió de su afición en el Estadio Azteca, el Venado Medina metió el golazo que derrotó a Chile. Y en el juego con que México cerró su calentamiento antes del Mundial, el mismo delantero metió otro golazo ante Italia. Además, ha jugado con el Chicharito Hernández en Chivas, de modo que se asocian bien. Pero está visto que esos prolegómenos no sirven para tomar decisiones.

Otro asunto extraño fue que Cuauhtémoc Blanco comenzara el partido. A sus 37 años dispone de capacidad respiratoria para media hora de trifulca. México tiene mejor fondo físico que Uruguay. La lógica aconsejaba que Cuauhtémoc entrara a desconcertar en el segundo tiempo, cuando los charrúas ya pensaran en cebarse un mate.

Por último, está el caso de Andrés Guardado. Aguirre se resistía a usarlo y de golpe lo alineó como titular. Es bueno que un equipo sea versátil, pero es mejor que sea consistente. México carece de alineación estable. Guardado llegaba como titular exprés. Aun así, dio un estupendo primer tiempo y creó la única jugada de peligro de los nuestros. ¿El resultado? No jugó el segundo tiempo. Ignoro si en el vestidor ofendió a la virgen de Guadalupe o si se lesionó en las escaleras.

En la parte final, Uruguay se dedicó a vigilar su asado y procuró que los tizones no se apagaran del todo. Apretó poco adelante pero estuvo a punto de anotar dos goles. El Conejo Pérez les quitó ese gusto. En toda la segunda parte, sólo tuvimos una oportunidad: el cabezazo del Maza Rodríguez, que se quedó solo ante el portero Muslera.

El Chicharito entró demasiado tarde y todo parece indicar que se entiende poco con Franco. ¿Es posible entender a un entrenador? Si una nación se encandila en forma unánime con un héroe, ¿no vale la pena darle una oportunidad? Javier Hernández es el favorito de la tribu. Incluso por el sibilino deseo de complacer a la afición, Aguirre podría usarlo con más asiduidad. Pero lo hace purgar condena en el banquillo y así manda nuestro estado anímico a Siberia. Si el Chicharito jugara los 90 minutos y de todas formas perdiéramos, estaríamos más orgullosos. No sólo caemos: el consentido del fervor popular actúa en pequeñas dosis.

Durante unos minutos demasiado largos, Sudáfrica pareció capaz de golear a la neurasténica Francia. Las vuvuzelas sonaron en los dos estadios con el mismo afán: impulsar a los Bafana Bafana. Dependíamos de terceros para no ser eliminados.

En medio del desconcierto, la porra mexicana demostró que su grito más socorrido ha dejado de ser “¡Sí se puede!”. La televisión satelital nos pone en contacto con la palabra que los mexicanos sacan del pecho en África: “¡Puuuuuuuuutos!”. Del irrestricto apoyo emocional hemos pasado al ultraje vengativo. Juan Rulfo definió a Pedro Páramo como “un rencor vivo”. Ante las repetidas decepciones, la fanaticada tricolor deja de ser el clan fiestero que se desentendía del resultado para parecerse al más célebre personaje de la literatura mexicana. Cada cancha es Comala.

La triste canción de amor que canta el Tri no me impidió hacer periodismo de investigación a través de la red. Supe que fuiste reconocido entre la hinchada argentina. “¿Caparrós?”, te interpeló un lector: “¿Le parece a usted que el gobierno aprovechará políticamente si Argentina gana el Mundial?”. La pregunta me interesa porque yo planteé algo así después de la victoria contra Francia. En el carnaval de las expectativas no se espera que México sea campeón. Por lo tanto, nuestras exiguas alegrías suscitan paranoias rápidas: basta un triunfo para temer que los mandamases se equivoquen adrede. ¿Por qué no podemos prescindir de esto? No sé lo que le comentaste a tu paisano, pero me gustaría saberlo. Supongo que preferiste disfrutar sin pensar en el efecto que los goles tendrían en la producción de vacas, pero esos temores se cuelan por todas partes, como el humo de los agricultores de soja que de pronto llegó a Buenos Aires, cegando la vista y recordando que lejos de la ciudad y sus estadios –aunque no tanto– hay temas pendientes.

Prepara los adjetivos para el domingo. Los mexicanos podemos caer, pero no sin frases célebres.

3 comments so far

  1. Carla on

    Excelente artículo

  2. Maria on

    Estoy super contenta por España però no se como han podido
    ganar dicen k es por el pulpo yo no lo se yo pienso k
    tambièn a sido por los jugadores.Porke han aguantado las patadas del Holanda para seguir jugando para ganar la copa
    y gracias arbitro por una vez en todo el partido sacas una
    tarjeta roja todos nos pusimos super contentos estaba en Onda las sillas se caian por el suelo todos gillando tirando agua de la fuente etc…Luego nos fuimos a pitar con el coche era impresionante la cola k habia pitando y casi todos con la bandera de España.Jugadores de el España si no fuera por vosotros y por el pulpo no me lo uviera pasado tan bién felicidades a todos los jugadores.

  3. jorje on

    Sigen los 20 años de mecico sin poder ganar en honduras


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