Futbol: mucho más que un juego, un entrenamiento para la vida

(Esta colaboración forma parte del proyecto especial UIA-Futbol Al aire libre que se publica lunes, miércoles y viernes. Los textos pueden ser reproducidos dando crédito a Carla González y al Observatorio de Medios de la UIA).

Por Carla González, alumna del diplomado de Periodismo Deportivo de la UIA

En el mundial Sudáfrica 2010 ha quedado clara la importancia que tiene el futbol para el continente africano, en donde el deporte muestra sus ángulos como fenómeno  político y comercial. Sin embargo, un ángulo que suele pasar desapercibido es el papel del deporte como plataforma de integración social. Es el objetivo de este texto acercar este ángulo al conocimiento del lector.

De acuerdo con Jaques Defrance citado en el texto de Fernando Segura “El futbol como forma de integración e inserción social: el campeonato interasociativo de lucha contra la exclusión social y el equipo de Francia en la Homeless World Cup” (Trejo, 2009), el deporte ocupa hoy un lugar fundamental en la cultura en la medida que marca simbólicamente el espacio social y los momentos de la vida colectiva.

Deporte e integración social

Para Fernando Segura, existen dos líneas de investigación que se siguen respecto al deporte moderno. Por un lado, se le asocia con mecanismos de integración, de educación, inclusión y formación de valores y por otro lado, se le considera como un instrumento de manipulación, una herramienta política destinada a la distracción de la población de los problemas sociales y políticos. En esta reflexión abordaremos las características planteadas en el primer planteamiento, aunque no se pueden pasar por alto los aspectos mencionados en el segundo.

El poder del deporte es tal que ante los graves problemas como la pobreza, la marginación, los conflictos regionales, los fenómenos de inmigración de masas y la exclusión social, organismos como la ONU, UNICEF y la UNESCO han comenzado a aplicar programas de ayuda a través del deporte a comunidades afectadas por diversos problemas. A esta reciente tendencia se han sumado la FIFA y en el caso de Europa la UEFA, quienes han canalizado parte de sus ganancias a programas de desarrollo social.

En julio del 2002 el Secretario de las Naciones Unidas reunió a un equipo de trabajo encabezado por Carol Bellamy, Directora Ejecutiva de UNICEF, y Adolfo Ogi Asesor Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el Deporte por el Desarrollo y la Paz para la elaboración de un informe de los resultados obtenidos en la aplicación del deporte para el desarrollo y la paz, de cara al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio.

La conclusión a la que se llegó en dicho informe es que el deporte como juego, actividad física organizada e inclusive a nivel competitiva, es una poderosa y rentable herramienta que permite cumplir con los Objetivos de Desarrollo para el Milenio.

La importancia del deporte como instrumento de desarrollo es tal que en el 2003 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución sobre el papel del deporte en la promoción de la salud, la educación, el desarrollo y la paz y se declaró el 2005 como año Internacional del Deporte y la Educación Física. La lista de los programas de deporte para el desarrollo se encuentra en los portales http://www.sportdeveconf.or y http://www.sportdevelopment.

Vale la pena resaltar que entre las recomendaciones hechas por el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, a través de este informe, se encuentran: incorporar el deporte y las actividades físicas en los programas de los países haciendo hincapié en la juventud; convertir al deporte en una herramienta para alcanzar los Objetivos de Desarrollo para el Milenio; facilitar el establecimiento de alianzas innovadoras que incluyan al deporte como herramienta de desarrollo; buscar mecanismos novedosos que hagan del deporte un medio de comunicación y movilización social.

De  acuerdo a este informe de la UNICEF, es través del deporte, niños y adolescentes aprenden a pensar críticamente y a emplear el criterio para resolver problemas; la práctica de estas actividades promueve el sentido de la amistad, la solidaridad y el juego limpio. Mediante el deporte también se transmite la autodisciplina, el respeto por los demás, se fortalece la autoconfianza, se desarrollan habilidades de liderazgo y la capacidad de trabajar en equipo.

Datos de este reporte indican que con frecuencia los adolescentes que sufren de alguna discapacidad física o mental o por vivir en zonas marginadas azotadas por la pobreza, el conflicto armado o cualquier otro tipo de violencia, incluyendo la exclusión de las niñas, sin embargo, en el terreno de juego,  los adolescentes entran a un espacio de igualdad que ayuda a fortalecer su autoestima, confianza en sí mismos y reafirma su lugar en la sociedad, esto en particular en el caso de las niñas.

De igual manera, en situaciones de conflicto y posconflicto, el deporte ayuda a crear un sentido de normalidad entre los niños y adolescentes y abre la vía para que los chicos afectados canalicen de manera sana el dolor, el temor y la pérdida. Los campos de juego se abren como espacios  en los que niños y adolescentes se sienten seguros y pueden expresar sus sentimientos, aprender a confiar y regeneran su autoestima y confianza en sí mismos.

El deporte es un lenguaje universal que se presenta en el escenario internacional como una herramienta capaz de establecer los medios para ayudar a superar las diferencias y promover los valores que permitan imaginar un proyecto de desarrollo social más justo.

El Futbol y la construcción de identidades colectivas

En el caso específico del futbol, señala Patrick Mignon citado en el texto de Fernando Trejo (2009), éste es la oportunidad de entrar en las profundidades de la cultura contemporánea, pues representa un modo de construcción de identidades colectivas y de relaciones entre clases, géneros y razas.

Podríamos aventurarnos a señalar que por su sencillez el futbol es un lenguaje universal, su popularidad es tal que no es de sorprender que la FIFA tenga más países afiliados que la ONU (Roemer, 2006).

Este deporte es un fenómeno que mueve y conmueve a países enteros como ningún otro, y es justo en este poder de convocatoria donde descansa su compromiso y potencial para generar cambios sociales positivos.

Por su misma naturaleza, el balompié exige disciplina, trabajo en equipo, tolerancia a la frustración y la habilidad para resolver problemas, y crea entre sus practicantes un sentimiento de pertenencia, de sentido y de identidad.

A diferencia del futbol profesional, el futbol callejero, la cascarita, implica la necesidad de un juego limpio que promueve la creación de códigos de ética, la formación de una mentalidad de equipo, de tolerancia e inclusión, pues en este tipo de torneos los jóvenes participan bajo la máxima de jugar con los otros y no contra ellos.

Africaid: programa por el juego, por el mundo

Existen en el mundo al menos 44 países (http://www.streetfootballworld.org), que trabajan proyectos e iniciativas que incluyen los temas del futbol y las redes sociales como instrumentos de integración social y prevención de violencia. Sin embargo, este fenómeno es relativamente reciente y en el caso de México, el desarrollo de políticas al respecto es incipiente.

La red social global más grande que trabaja a partir de este vínculo entre el futbol y desarrollo es Street Football World. Dicha organización comenzó a funcionar de manera formal en abril del 2002 (http://www.streetfootballworld.org), actualmente cuenta con 80 organizaciones activas en la red que trabajan en los 44 países participantes, los cuales están enfrentando desafíos locales de desarrollo con el futbol como instrumento principal en temáticas como convivencia pacífica, derechos de los niños y educación, integración social, discriminación, protección ambiental y promoción de la salud.

 En Africa los países de Sudáfrica, Uganda, Burkina Faso, Mali, Camerun, Ghana, Malawi, Senegal, Zimbabwe y Zambia ya han adoptado este modelo de futbol para el desarrollo y son seis los programas que utilizan este instrumentos con fines de desarrollo social, inclusión social, salud y educación.

Africaid es el primero de ellos, este programa se aplica en Sudafrica, Ghana, Australia, Uganda y el Reino Unido y su principal objetivo es trabajar para lograr construir una generación sin SIDA. El reto es enorme y el futbol es utilizado como instrumento de formación para que los adolescentes gocen de la información necesaria para poder evitar la infección.

A partir de los principios del juego, Africaid busca que sus jugadores enfoquen su vida a conseguir los objetivos que ellos mismos se plantean a partir de la información y educación que reciben en cada uno de sus entrenamientos.

 La Segunda de estas asociaciones es Altus- Sport-Vuma, la cual inició en el 2004 bajo la idea de fortalecer el lazo cultural entre la comunidad africana y alemana. Con 1500 participantes esta iniciativa también ofrece conferencias informativas a los jóvenes que forman parte del programa.

 En la siguiente entrega conoceremos las otras cinco asociaciones que dedican sus esfuerzos a convertir el futbol en algo más que un juego, en un entrenamiento para la vida.

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  1. […] Futbol: mucho más que un juego, un entrenamiento para la vida julio, 2010 5 […]


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